
Que ruede el balón y que se abandonen las aulas
¿A quien consultó Mario Delgado su decisión de acortar el ciclo escolar?
Jaqueline Robles
Mientras en las cómodas oficinas de la Secretaría de Educación Pública
(SEP) se frotan las manos para que el calendario escolar no choque con el silbato inicial del Mundial de Fútbol, en #Oaxaca el esfuerzo por recuperar el tiempo perdido en las aulas desde la pandemia, así como por los paros y marchas de la Sección XXII, se ha quedado en una promesa rota.
Lo que hemos escuchado en las últimas horas es un preocupante juego de espejos, sobre todo para los estados del Sur que registran mayor rezago en materia educativa.
Por un lado, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo intenta calmar las aguas asegurando que “nada está definido”; sin embargo, el secretario Mario Delgado Carrillo ya mandó a publicar un ajuste que, en los hechos, consuma el atropello.
Y como en el fútbol ¿A quién le vamos? ¿A la intención de la Presidenta o al plumazo del Secretario? Esta contradicción no es menor: es la prueba de que, en materia educativa, la mano izquierda no sabe lo que hace la derecha, o peor aún, que el doble discurso es la estrategia para ganar tiempo.
En Oaxaca, las voces magisteriales ya han sido claras: no fueron consultadas y lo que es más, la aguerrida XII rechaza la modificación anunciada.
La decisión de Delgado es, por decir lo menos, una bofetada a la realidad del sur. ¿A quién le preguntó? Porque a las madres y padres de familia en nuestra entidad también las pasó por encima, mientras simulaba una apertura que los hechos desmienten.
Es indignante la agilidad con la que la SEP movió las fechas para garantizar el “máximo aprovechamiento” de un torneo deportivo, mientras la calidad educativa en estados como el nuestro sigue en un “fuera de lugar” permanente.
Los datos del ciclo 2025-2026 son una radiografía del abandono: el grado promedio de escolaridad en Oaxaca apenas roza los 8.2 años. Estamos condenando a nuestra niñez a no pasar del segundo año de secundaria, mientras la SEP se desvela por la agenda de la FIFA.
Hablemos de lo que no dice el guion oficial. Es cierto que el Gobierno del Estado de Oaxaca ha intentado rescatar lo que por décadas se ignoró, manteniendo una paciencia y tolerancia, que incluso el pueblo reclama, frente a una Sección XXII, que en este 2026, ya ha dejado a miles sin clases con paros en febrero y abril.
Pero el esfuerzo local se topa con pared cuando desde el centro mandan el mensaje de que las clases son “ajustables” según la necesidad de los amantes del fútbol.
¿De qué sirve procurar aulas si el Secretario Delgado valida la idea de que la educación es secundaria? Con porcentajes que van del 8.1 al 13.5% de analfabetismo en Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Veracruz y solo un 14% de jóvenes que concluyen la universidad en Oaxaca, llamar “fortalecimiento” a dos semanas de relleno es un insulto.
¡Vaya eufemismo! Dos semanas no curan la descomposición social que acecha a nuestros niños mientras la SEP decide cuándo empieza el recreo largo del verano.
En Oaxaca no necesitamos que el ciclo termine antes para ver el fútbol; necesitamos que el Gobierno de México entienda que aquí la educación es supervivencia.
Con la amenaza de un paro nacional del magisterio, convocado por la Sección XXII desde aquí para el próximo 15 de mayo, el titular de la SEP debería estar operando soluciones de fondo y unificando el discurso, no maquillando agendas deportivas ni contradiciendo a la Presidenta en el papel.
Gobernar no es agendar partidos ni jugar a las versiones encontradas; es garantizar el futuro. Pero es más fácil mover una fecha que enfrentar la realidad de los estados del Sur, como Oaxaca, donde la educación sigue siendo el rehén favorito del centralismo.
Al final, para el titular de la SEP es más importante que ruede el balón a que avance el lápiz. Mientras tanto, el marcador para Oaxaca, sigue en cero.











