
Jaqueline Robles
En reciente entrevista concedida por el dirigente estatal del Partido Verde Ecologista de México-Oaxaca, José Antonio Estefan Gillessen, el líder partidista dejó al descubierto una fina lección de elasticidad moral y malabarismo político respecto a la militancia de sus cuadros.
Cuestionado sobre la situación real de Luis Alfonso Silva Romo y Ray Chagoya – quienes han navegado entre las filas del Verde y de Morena -, Pepe Estefan demostró en sus declaraciones que la evaluación del “chapulinismo” depende enteramente de la dirección en la que se mueva el político.
Durante la entrevista, al abordar el caso del senador Luis Alfonso Silva Romo, Estefan Gillessen no escatimó en complacencia. Pese a reconocer abiertamente que Silva Romo es militante de Morena, que fue dos veces diputado por el partido guinda y que ahí está afiliado, el dirigente ecologista le dio la bendición completa.
Argumentó que estar en la bancada del PVEM en el Senado y hacer un “gran trabajo” es suficiente para otorgarle el respaldo total de la cúpula, al grado de destaparlo como la opción masculina del Verde para la alcaldía capitalina. La militancia ajena no es obstáculo cuando de sumar votos se trata.
Sin embargo, el tono de la entrevista cambió drásticamente al tocar la figura de Ray Chagoya.
Ahí, la matemática política de Pepe Estefan dio un giro acrobático. Cuestionado sobre Chagoya – quien llegó por el Verde y luego se afilió a Morena -, el dirigente despachó el tema con un frío y distante “esa es otra historia”.
En sus respuestas, Estefan Gillessen endureció el discurso para fijar postura: advirtió que para tener espacio en el PVEM se deben respetar los valores del partido, sus liderazgos y la causa ambientalista, rematando con un tajante aviso de que quien no coincida con ellos puede irse a “cualquier otro” de los muchos partidos que existen.
Las declaraciones vertidas en la entrevista dejan ver una doctrina clara por parte de Pepe Estefan: si un político viene de Morena hacia el Verde, es un valioso perfil de la coalición que merece aplausos; pero si el trayecto es a la inversa – del Verde a Morena -, pasa a ser un descarriado al que se le enseña la puerta de salida.
Al final, las palabras del dirigente verde exponen la verdadera naturaleza de las alianzas en la entidad: las convicciones son flexibles, los principios adaptables y la coherencia un lujo innecesario. De cara a las definiciones electorales, Pepe Estefan deja claro que en la política oaxaqueña la militancia no es cuestión de estatutos ni de lealtad, sino de conveniente oportunidad.











