
Jaqueline Robles/Pedro Parola
Lo que parecÃa un anuncio triunfal para la SecretarÃa de Educación Pública
(SEP) terminó en un seco desmentido desde el máximo nivel del Ejecutivo.
En un episodio que deja al descubierto la falta de sintonÃa en el gabinete federal, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo echó abajo el anuncio de Mario Delgado Carrillo sobre el cierre anticipado del ciclo escolar, dejando al secretario en una posición de evidente vulnerabilidad polÃtica.
​​Apenas unas horas antes, Mario Delgado habÃa “anunciado con bombo y platillo” que las clases concluirÃan el 5 de junio. Con un tono festivo, el secretario incluso se dio el lujo de agradecer públicamente a padres de familia y docentes por el supuesto respaldo a esta medida, la cual pretendÃa ajustar el calendario, con motivo del arranque del Mundial de Fútbol.
​Sin embargo, la celebración le duró poco. Durante su conferencia ante los medios, la presidenta Sheinbaum fue tajante: no hay nada definido.
​Exhibido por “saltarse las trancas”
​La mandataria aclaró que lo dicho por Delgado es simplemente una “propuesta” de un sector del magisterio y no una instrucción oficial. Al subrayar que el cierre de clases sigue bajo análisis, Sheinbaum no solo frenó la logÃstica escolar, sino que envió un mensaje polÃtico contundente: las decisiones de Estado no se anuncian por cuenta propia ni bajo la euforia de la agenda deportiva.
​”No existe confirmación oficial sobre el adelanto del cierre de clases”, sentenció la presidenta, desmantelando la narrativa de un Delgado que se apresuró a colgarse una medalla que aún no le correspondÃa.
​Descoordinación en el Gabinete
​Este choque de versiones ha generado suspicacias en los pasillos de la polÃtica nacional.
Mientras el titular de la SEP intentaba ganar simpatÃas con una medida popular, la presidenta le recordó —de forma pública y notoria— que la última palabra en el Gobierno de México no pasa por los intereses futbolÃsticos del secretario, sino por la planeación institucional.
Por ahora, las familias y maestros quedan en el limbo, esperando una confirmación oficial que el secretario de Educación dio por sentada de manera prematura, en lo que muchos ya califican como un vicio de protagonismo que terminó por ser corregido desde el despacho presidencial.











