
Ciudad de México. A partir de este año, todos los usuarios de telefonía móvil en México deberán registrar sus números celulares con datos oficiales de identidad. La medida, publicada en el Diario Oficial de la Federación en diciembre de 2025, entró en vigor el 9 de enero de 2026 y establece como fecha límite el 29 de junio para completar el trámite. Quienes no lo hagan perderán el servicio.
Una política contra el anonimato
El gobierno federal argumenta que la disposición busca frenar delitos como extorsión, fraude y secuestros digitales, prácticas que se han multiplicado en los últimos años gracias al uso de líneas no identificadas. Con el registro, cada número quedará vinculado a una persona física o moral, cerrando la puerta al anonimato en las comunicaciones móviles.
El procedimiento
Los usuarios deberán presentar su CURP y una identificación oficial en centros de atención de las compañías telefónicas o a través de la nueva Plataforma de Gestión de Líneas Telefónicas Móviles. El proceso será gratuito, pero obligatorio. A partir del 30 de junio, las líneas no registradas quedarán suspendidas.
El debate
La medida ha generado un intenso debate.
– A favor: especialistas en seguridad señalan que permitirá rastrear llamadas de extorsión y reducir el margen de operación de grupos criminales.
– En contra: organizaciones civiles advierten riesgos de vulneración de datos personales y exclusión de comunidades rurales con acceso limitado a trámites digitales.
Un reto de confianza
Más allá de la logística, el desafío central será garantizar que la información recabada se proteja bajo la Ley Federal de Protección de Datos Personales. La confianza ciudadana dependerá de que el Estado y las empresas telefónicas demuestren capacidad para resguardar millones de registros sin filtraciones ni usos indebidos.
El registro obligatorio de celulares abre un nuevo capítulo en la política de seguridad pública mexicana. Pero la pregunta de fondo no es si la medida funcionará contra el crimen, sino si el Estado podrá equilibrar seguridad y privacidad sin convertir la identidad digital en un terreno de vulnerabilidad.












