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sábado, 28 marzo 2026 04:57
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*Trasciende que el mandatario de Oaxaca pidió la renuncia a todo su gabinete

Jaqueline Robles

El trascendido de que el gobernador Salomón Jara Cruz pidió la renuncia a todo su gabinete no es un simple movimiento administrativo: es un golpe político que desnuda su molestia y decepción.

Jara no oculta que muchos de sus colaboradores han fallado en comprender la magnitud del compromiso con Oaxaca y, peor aún, que carecen de la visión para dimensionar que el proyecto de la Cuarta Transformación está en riesgo.

En su mañanera, el mandatario reconoció errores y anunció un relanzamiento de su gobierno la próxima semana.

El mensaje fue claro: habrá cambios para escuchar a la sociedad y atender las quejas sobre nepotismo, con lo que se espera haga los movimientos necesarios para relevar a los familiares incrustados en la administración.

Pero más allá de la narrativa oficial, lo que se percibe es un gobernador que se siente traicionado por su propio equipo.

La renuncia masiva es un acto de disciplina política, un recordatorio de que la lealtad no basta si no hay visión ni compromiso real con el proyecto que los llevó al poder.

Jara no solo busca relanzar su gobierno, busca salvar la credibilidad de la 4T en Oaxaca. Y la pregunta inevitable es si bastará con cambiar nombres en el gabinete, o si el verdadero reto está en reconstruir la confianza ciudadana que sus propios aliados han erosionado.

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