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jueves, 24 septiembre 2026 17:32
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En una demoledora ofensiva interinstitucional, la FGEO y fuerzas federales detienen a J.K.M.S.; la víspera encarcelaron al edil “Quetu”. Caen las máscaras del poder local.

 

En un operativo relámpago de alta inteligencia que cimbró las estructuras del poder en el Istmo de Tehuantepec, fuerzas estatales y federales asestaron un demoledor golpe a las redes de narco-política que operaban en Juchitán de Zaragoza, al capturar al excomisionado de la Policía Municipal, J.K.M.S., señalado como el protector institucional de la célula criminal “Los Cromos”, brazo armado del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

La detención del exmando policial no es un hecho aislado: representa la caída de la segunda pieza clave en un despliegue táctico de alto impacto que en menos de 24 horas desmanteló la cúpula de seguridad y gobierno municipal. Apenas un día antes, la contundencia de la justicia alcanzó al propio presidente municipal de Juchitán, M.S.A., alias “Quetu”, y a su operador C.A.P.L., alias “La Parka”.

Pinza táctica sobre el Istmo

La caída del excomisionado fue ejecutada con quirúrgica precisión por la Unidad de Fuerza de Acción Estratégica (UFAE) de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO). El despliegue de fuerza, sustentado en labores previas de inteligencia, contó con el respaldo por tierra y aire de la Marina (SEMAR), la Defensa Nacional (DEFENSA), la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) federal, la Guardia Nacional y la Fuerza de Acción Estratégica Binnizá de la Policía Estatal.

A J.K.M.S. se le imputan delitos contra la investigación y la seguridad del Estado. Las indagatorias ministeriales revelan que, lejos de velar por la ciudadanía, el funcionario puso el aparato policial al servicio de la delincuencia organizada para blindar las operaciones ilícitas del grupo criminal en la zona.

Narco-complicidad al descubierto

Las investigaciones destaparon un entramado de complicidades en el que tanto el exjefe policial como el edil “Quetu” —hoy procesado por extorsión agravada— utilizaban la Investidura pública como un escudo de impunidad para guarecer las actividades del CJNG.

Inmediatamente después de su captura, el imputado fue evacuado del municipio istmeño mediante un imponente dispositivo de seguridad y trasladado ante la autoridad judicial competente, donde se definirá su situación legal.

Con este segundo zarpazo, las instituciones del Gabinete de Seguridad envían un mensaje contundente: el megaoperativo en el Istmo de Tehuantepec continúa activo y no habrá tregua ni fueros para quien traicione la confianza pública favor del crimen organizado.

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