
Jaqueline Robles
En el manual de la función pública de la Secretaría de Turismo del Estado de Oaxaca parece haber una regla no escrita: si el evento no garantiza el protagonismo absoluto de su titular, la atención y el orden institucional pasan a segundo término.
Este jueves quedó en evidencia durante la inauguración de la exposición de obras “Pinceladas de Tradición 2026”. Al ser un evento organizado directamente por su dependencia, la maquinaria funcionó con una precisión milimétrica: puntualidad inglesa, convocatoria masiva a medios de comunicación y un abundante servicio de coffee break digno de un banquete. Ahí, en su escenario, Saymi Pineda Velasco lució en todo su esplendor, presumiendo ante los medios un aparato publicitario, para promocionar la temporada de Guelaguetza, que incluye la difusión en 60 aviones, la próxima llegada de influencers, entre ellos uno con ocho millones de seguidores y apenas dos entrevistas con medios nacionales.
El encanto de los reflectores se disipó cuando esta reportera la cuestionó sobre el evidente desorden y la falta de acuerdos que imperan entre las dependencias estatales, un cortocircuito que terminó por cruzar las actividades de la Expo Venta “La Cocina de Centéotl” en el Centro Gastronómico con la muestra que de forma paralela impulsa el DIF estatal. La consecuencia de esta nula planeación compartida saltó a la vista de inmediato: una muy baja afluencia de visitantes al Centro Gastronómico que afecta directamente a las y los expositores que ahí participan.
Ante el señalamiento por la falta de coordinación, la funcionaria optó por desestimar el impacto del problema:
“Hoy me daré la vuelta para platicar con las y los cocineros y decirle a todo mundo que los esperamos aquí en Oaxaca”, soltó para salir del paso, dejando entrever con su habitual estilo que la solución a un conflicto logístico de fondo se reduce a una visita de cortesía y al despliegue de material promocional para las redes.
A pesar de la insistencia sobre si realmente se pondrá orden para que los eventos de julio no terminen en un choque de trenes organizativo, Pineda Velasco prefirió salir por la tangente. Insistió, con notable soltura, que a SECTUR solo le corresponde “promover y posicionar” las riquezas de Oaxaca.
A la funcionaria pareció borrársele de la memoria que el propio organigrama del Comité Intersecretarial coloca a su dependencia como la coordinadora general de las festividades de la Guelaguetza. Olvidó también que, semana a semana, su dependencia comparece en una conferencia de prensa conjunta diseñada precisamente para dar cuenta de los avances y colgarse la medalla del trabajo en equipo, pero cuando las cosas fallan en el terreno real y los espacios lucen vacíos, la coordinación ya no es su asunto.
Hay que reconocer la enorme capacidad discursiva de la secretaria y su innegable afán de lucimiento. Tal pareciera que este año está decidida a consolidarse como la única protagonista de la máxima fiesta de los oaxaqueños, buscando quedar bien ante las cámaras e ignorando la enorme responsabilidad técnica de coordinar y vigilar que todo lo que se realiza en el marco de la #Guelaguetza sea un éxito rotundo para todos los sectores.
Esta obsesión por el brillo personal y la simulación publicitaria se entiende perfectamente bajo el calendario político: esta es, después de todo, su última oportunidad de utilizar la infraestructura y el presupuesto gubernamental para placearse antes de dejar el cargo en busca de una candidatura.
La Guelaguetza 2026 está en marcha, pero en la antesala del año electoral, importa más el encuadre del lucimiento personal que el orden y el éxito de la casa.











