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martes, 10 febrero 2026 19:30
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La suspensión de una convivencia organizada por el Centro Cultural Ecuestre Domecq, derivada de un reclamo del Gobierno de Oaxaca por el uso del término “Guelaguetza” en una convocatoria, dejó sin atención a 50 familias que dependen de la equinoterapia para la rehabilitación de sus hijos e hijas. El costo social es inmediato: quienes más necesitan el servicio quedaron fuera por un error administrativo que se convirtió en sanción institucional.

En entrevista exclusiva con Dominio Informativo Digital, Ana Laura Santa María Aguilar, directora de Responsabilidad Social y Asuntos Culturales de la asociación civil, explicó que la intención original era homenajear la identidad cultural oaxaqueña y no lucrar con ella.

Puntualizó que ni la Casa Pedro Domecq impulsa este encuentro cultural, ni la agrupación tiene fines de lucro: los recursos provienen de las propias familias oaxaqueñas que participan en las convivencias.

Santa María Aguilar subrayó además que cerca del 60% de los alumnos que se capacitan en el Centro Cultural Ecuestre Domecq son originarios de Oaxaca, jóvenes que se preparan en distintas especialidades para atender a quienes requieren equinoterapia y también en materia de veterinaria.

La publicación fue considerada una falta por el gobierno estatal, lo que derivó en la suspensión de la actividad y en la pérdida de los recursos que se destinan a la manutención de los caballos y a la continuidad de la equinoterapia.

El monto perdido asciende a aproximadamente 720,000 pesos, cifra que se habría destinado a sostener las sesiones. Cada paciente recibe tres sesiones semanales durante cuatro semanas, con un valor estimado de 4,800 pesos por beneficiario, cantidad que en esta ocasión no se materializará.

Disculpa pública

Santa María Aguilar envió un mensaje de disculpa a la población oaxaqueña y reconoció la labor del secretario de Cultura, Flavio Sosa Villavicencio, en la defensa de la identidad estatal. “De ninguna manera tenemos la intención de faltarle al respeto a la entidad”, afirmó, al tiempo que reiteró que la asociación no es una empresa con fines de lucro ni tiene relación alguna con la Casa Pedro Domecq.

El caso exhibe cómo un error de comunicación y un llamado de atención institucional pueden tener consecuencias desproporcionadas: la defensa de la identidad cultural terminó castigando a 50 familias que hoy se quedaron sin la equinoterapia que necesitan para su bienestar, aun cuando la mayoría de los jóvenes que sostienen este proyecto son oaxaqueños.

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